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La experiencia de sentirse en compañía

Anxiety and stress

LA EXPERIENCIA DE SENTIRSE EN COMPAÑÍA.

Todo el mundo, en algún momento, toca con el sentimiento de soledad, abandono o exclusión. Bien sea de manera puntual o de manera sutil  y sostenida a lo largo del tiempo.


Las circunstancias externas te generan sensaciones desagradables y sentimientos incómodos que no siempre sabes identificar y/o gestionar.
De las necesidades no resueltas en la infancia vamos arrastrando en el tiempo esta sensación de incapacidad, desarraigo, inseguridad y estancamiento para afrontar el día a día. No es algo que puedas explicar facilmente, subyace en tu estado emocional. Probablemente no has encontrado las palabras que lo definan.

Sabes qué es lo que sucede, pero no sabes cómo afrontarlo de manera fluida y se apodera de ti un estado de estrés y ansiedad casi permanente. Todo te supera.


 Surge un tipo de cansancio profundo y tristeza que impide ver la parte más positiva de los acontecimientos. O bien te sientes frustrada por que la realidad te supera, irritada con lo que te va llegando y decepcionada con la vida y el mundo.

Sentirse en compañía.

  • Siempre es una sensación agradable que produce bienestar.
  • Es tener una mano amiga que te sostiene y te da la fuerza que necesitas.
  • Representa otra mirada respecto al que te sucede  desde una perspectiva más amplia. Te ofrece evidencias de que esta persona está dispuesta a hacer este tramo de tu viaje contigo.
  • Te ayuda a reconocer tus anhelos, deseos, necesidades, dificultades y obstáculos. Para poder superarlos, para que aprendas de esta experiencia y puedas contemplar y comprender lo que estás viviendo.
  • Quien te acompaña te da permiso para poner distancia a lo que te ocurre y poder observar todas tus dimensiones: Cuerpo, mente, emociones y energía.
  • Te ayuda a encontrar tu abundancia interior: Recursos, valores, capacidades, talentos, relaciones y habilidades.
     

Seguro que a ti misma te exiges y te censuras más del que es sano y recomendable para estar un poco tranquila y aceptar la situación que te genera este estrés, ansiedad y angustia.


El camino de la excelencia no es autoexigencia, si no el reconocimiento de tus cualidades y fortalezas. Encontrar la manera de abrir posibilidades y hacer que las amenazas sean la motivación para realizar los cambios oportunos, en diferentes sentidos y en diferentes áreas para ir a encontrar la transformación interior. Como el gusano se trasnforma en mariposa.

Tu también puedes transformar tu percepción interna de las situaciones. Contarte el cuento con otras palabras, sensaciones, sentimientos y emociones!.


Gracias a los valores como respeto, honestidad, intimidad, amabilidad, adaptabilidad, flexibilidad, consigues comprender que sucede fuera de ti. Y para eso debes encontrar y recuperar,  estos valores transpesonales en tu  en tu interior.  Es necesaria esta sensación de sentirte en compañía, acogida, segura y motivada para encarar tu vida.

También tienes que saber que NO ES el acompañamiento.

  •  Andar a tu lado no implica andar por ti. Nadie lo puede hacer, ni hace falta!!!. Acompañar no es solucionar la vida de los otros.
  • Sentirse acompañada no quiere decir, en ningún caso, que el otro deje de lado sus asuntos para resolver los tuyos. Ni que tú, cuando acompañas, abandones tus asuntos para resolver la vida del otro.

 Orientación, guía, perspectivas de crecimiento y mejora requiere de tu voluntad, que tomes decisiones y pongas en práctica esa otra mirada más integral y holística.


 Pasarás, inevitablemente por instantes de dolor y te encontrarás con emociones incómodas. A pesar del esfuerzo, la recompensa de crecer internamente, siempre es mayor que el dolor que puedas afrontar.

Recuerda que el dolor y las emociones son un estado transitorio. Nada permanece de forma definitiva. Es como el fluir del agua del rio; a ratos fría, a ratos cálida.  Con fases más lentas, otras más rápidas. Con dimensiones profundas y otras más superficiales y no tan intensas.

  •  Sentirse acompañada requiere que tengas fe en ti misma. Que quieras creer en ti y salir de tu zona de dolorosa comodidad. Sentir dolor es inetivable igual que sentir alegría.Apalancarse en este dolor y permanecer en él, es otra muy diferente; te retiene y te seintes atrapada en un mar de miedos,  te frena y te infantiliza. Drena tu energía transformadora. Otras veces te bloquea de forma inconsciente y tienes la sensación  que no puedes salir del remolino, que nadas a contracorriente en aguas gélidas. 
  •  Acompañar no es ser un trapo de lágrimas. En realidad, nadie debería acompañarte para que puedas seguir llorando, quejándote, juzgando y criticando.

A pesar de los momentos de vulnerabilidad, tu compromiso contigo misma para transformarte es pasar por ese río de emociones y sentimientos incómodos.  Salvo que desees quedarte en ese lugar de sufrimiento.

  •  Tienes que estar dispuesta a dejarte acompañar. Desde el agradecimiento, permitir que el otro te abrace a la vez que te confronta.

Puedes tener la tendencia a ser tú quien acompaña, cuida y protege, descuidarte, y no ver quién eres.

Lo cierto es que no hay nada de malo en acompañar los otros si estás en equilibrio y te cuidas internamente y pones límites a la entrega.

Es positivo y gratificante acompañar siempre que tú cuides tu estado interior, que no te pierdas en querer resolver los asuntos ajenos.


Permitirte la experiencia de sentirte acompañada ayuda a encontrar una manera más sana de vincularte en los otros.